Endoscopia bariátrica: la alternativa sin bisturí para perder peso
Ana, de 58 años, pesa 106,6 kg (1,70 m, IMC 36,9) y necesita perder unos 30 kg. Tras varios intentos fallidos con dietas, ejercicio y los fármacos Ozempic y Mounjaro, la presión de su cardiólogo y traumatólogo la llevó a buscar otra solución. El lunes pasado decidió someterse a una endoscopia bariátrica en el Hospital Universitario de Madrid, una intervención que no requiere incisiones y que se realiza bajo anestesia general.
Imagen del endoscopio flexible y la cámara utilizada en la endoscopia bariátrica
El procedimiento se realizó en el bloque de endoscopia del centro, con el Dr. Gontrand López‑Nava a cargo. "Es como coser el forro de un bolso para que quepan menos cosas sin romperlo", explicó el especialista mientras introducía el tubo flexible por la boca de Ana. La intervención duró menos de una hora y la paciente despertó sin dolor, lista para iniciar su proceso de recuperación.
Cómo funciona la endoscopia bariátrica y qué implica el tratamiento
El método consiste en introducir un endoscopio, un tubo flexible con cámara, por la boca hasta el estómago. Desde allí se colocan suturas que reducen la capacidad gástrica en un 30 % aproximadamente, sin cortar el abdomen ni dejar cicatrices externas. El objetivo es que el estómago se vacíe más lentamente y que la sensación de saciedad aparezca antes.
La recuperación es prácticamente inmediata: los pacientes pueden volver a casa el mismo día y retomar actividades ligeras en 24 horas. Sin embargo, el éxito depende de cambios de hábitos alimentarios y de un acompañamiento continuo con nutricionista y psicólogo durante dos años. El programa incluye consultas mensuales los primeros seis meses y revisiones trimestrales después.
El coste del procedimiento no está cubierto por la Seguridad Social española; los pacientes deben asumirlo de forma privada o mediante seguros complementarios. En el caso de Ana, el precio total ascendió a 4.500 €, una cifra que consideró razonable frente a los riesgos y al tiempo de recuperación de una cirugía bariátrica tradicional.
Contexto: el auge de los fármacos GLP‑1 y la demanda de opciones no quirúrgicas
Los agonistas del receptor GLP‑1, como Ozempic y Mounjaro, han revolucionado el tratamiento de la obesidad, generando una avalancha de pacientes que buscan perder peso rápidamente. Según datos del centro, el 90 % de los pacientes intervenidos el año pasado habían usado previamente alguno de estos fármacos, pero dejaron de obtener resultados o experimentaron efectos secundarios.
Los médicos advierten que, aunque los GLP‑1 son efectivos para iniciar la pérdida de peso, el efecto rebote es frecuente cuando se suspende el tratamiento. "El paciente necesita una solución estructural que le permita mantener la reducción de peso sin depender de inyecciones permanentes", señaló el Dr. López‑Nava. La endoscopia bariátrica se presenta como esa alternativa, ofreciendo una vía intermedia entre la medicación y la cirugía tradicional.
Con la creciente demanda de opciones menos invasivas y la limitada cobertura pública, se espera que la oferta de endoscopias bariátricas aumente en los próximos años. Los especialistas anticipan que la combinación de tratamientos farmacológicos y endoscópicos podría convertirse en el nuevo estándar para la obesidad moderada, siempre bajo estricta supervisión médica.
En el caso de Ana, los primeros días tras la intervención ya muestran una reducción del apetito y una mayor energía para caminar. Si mantiene el plan de acompañamiento, podría alcanzar su objetivo de perder 30 kg antes de cumplir los 65 años, mejorando su calidad de vida y reduciendo los riesgos cardiovasculares que la habían preocupado durante años.