Expertos advierten sobre el riesgo de imprimir recibos en cajeros automáticos
Los analistas de seguridad financiera de la Asociación Bancaria española han detectado que el 78 % de los usuarios sigue pidiendo el recibo al retirar efectivo, pese a los avisos de riesgo. Cada hoja contiene nombre, número de cuenta, saldo disponible, fecha y hora de la operación, y el importe exacto retirado.
Ese conjunto de datos permite a los delincuentes crear perfiles completos de la víctima y, combinándolo con información pública, iniciar procesos de suplantación de identidad. En casos recientes, los estafadores han usado esos recibos para solicitar tarjetas de crédito a nombre de la víctima o para abrir cuentas fraudulentas.
"El papel del recibo es una puerta de entrada para los estafadores", asegura la experta en ciberseguridad Marta López. La vulnerabilidad se agrava porque muchos usuarios guardan el recibo en la cartera o lo tiran sin destruirlo, facilitando su recolección por terceros.
Cómo el recibo puede ser usado para fraudes y medidas de prevención
Una vez en posesión del recibo, el criminal puede copiar el número de cuenta y, mediante técnicas de ingeniería social, convencer al banco de que es el titular legítimo. Con el saldo y la fecha a mano, el fraude se vuelve más creíble y rápido.
Los expertos recomiendan declinar el recibo en el momento de la transacción. Si el cliente insiste en obtener una constancia, la única medida segura es destruir el papel inmediatamente, usando una trituradora o rompiéndolo en trozos diminutos que impidan la reconstrucción de la información.
Además, es aconsejable revisar los movimientos bancarios al menos una vez a la semana y activar la autenticación en dos factores. Para profundizar en la protección contra fraudes, consulte la guía de la OCU sobre fraude con tarjetas bancarias en compras online.
En el contexto histórico, la evolución de los cajeros desde la Tarjeta 6000 hasta los sistemas digitales actuales muestra cómo la seguridad ha pasado de lo físico a lo digital, pero el papel sigue siendo un punto débil. Más información en Tarjeta 6000 y los primeros cajeros automáticos.
Si decide conservar el recibo por motivos fiscales, guárdelo en un sobre cerrado y destrúyalo una vez que haya cumplido su objetivo. No lo deje expuesto en el coche, la oficina o cualquier lugar público.
Los bancos ya están enviando notificaciones push que recuerdan al cliente que no es necesario imprimir el recibo. Ignorar la alerta supone un riesgo innecesario que puede traducirse en pérdidas económicas significativas.
En conclusión, el simple acto de aceptar un papel de menos de un centímetro de grosor puede desencadenar un proceso de robo de identidad que afecte tanto a la persona como a sus familiares. La prevención pasa por la decisión consciente de no imprimir y, si se imprime, destruir.
El lector que adopte estas medidas reducirá la exposición a fraudes y contribuirá a una cultura de seguridad más robusta en el entorno bancario.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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