Saturación de vehículos en Baleares: medidas y propuestas
El Consell de Mallorca y la Generalitat de Baleares han presentado hoy un plan integral para reducir la congestión vehicular en la isla, combinando acciones inmediatas con propuestas a medio plazo.
Vista de la Vía de Cintura de Palma con atascos en hora punta
El programa incluye la ampliación de la zona de bajas emisiones de Sóller, la extensión de la restricción de acceso a Formentor y la regulación más estricta de la Vía de Cintura de Palma.
Cómo y por qué se actúa: ejemplos de restricciones y zonas de bajas emisiones
La Vía de Cintura, eje clave de circunvalación, registra atascos diarios en horas punta, con colas que superan los 30 minutos entre lunes y viernes. Para aliviar la situación, se establecerá un límite de circulación para vehículos de alquiler en los tramos críticos y se implantará un sistema de tarifas de congestión que gravará a los automóviles que ingresen en horario pico.
En Formentor, la restricción de acceso a vehículos privados de mayo a octubre se mantendrá y se evaluará la posibilidad de extenderla a junio‑septiembre, con el objetivo de proteger la carretera que conecta el enclave con Pollença y reducir el desgaste de la infraestructura.
Sóller ya funciona con una zona de bajas emisiones de 72 hectáreas, donde solo pueden circular residentes y vehículos 100 % eléctricos; el municipio se ha convertido en el primer caso de España en aplicar la ZBE sin mandato nacional, y se prevé que el modelo sirva de referencia para otras localidades.
Próximos pasos y expectativas para el tráfico balear
La Generalitat prevé replicar este modelo en Palma y en otros municipios con alta densidad de tráfico, creando zonas piloto que se evaluarán mediante la monitorización de la ratio de vehículos por habitante, actualmente 945 vehículos por cada mil residentes, la más alta de España.
Los datos de la DGT de 2024 también revelan 658 turismos por mil habitantes, mucho por encima de la media europea de 567, sin contar los cerca de 90.000 coches de alquiler que circulan anualmente en las islas.
Además, se impulsará la infraestructura para bicicletas y patinetes eléctricos, con carriles segregados y normas de uso, con el fin de reducir la presión sobre las vías principales y fomentar modos de transporte más sostenibles.
El plan contempla una revisión anual de los indicadores de congestión y la creación de una comisión interadministrativa que decidirá sobre futuras ampliaciones de zonas de bajas emisiones o nuevas restricciones de acceso.
Los expertos señalan que, si se cumplen los plazos, la medida podría reducir los atascos en la Vía de Cintura en un 30 % y disminuir las emisiones de CO₂ en torno a 15 % durante la temporada alta.
En la práctica, los conductores deberán registrarse en una plataforma digital para obtener permisos temporales y pagar la tarifa de congestión, proceso que se activará a partir del 1 de julio.
El impacto esperado es que los residentes recuperen tiempo de desplazamiento y que los turistas disfruten de una isla más tranquila, alineando la movilidad con los objetivos de sostenibilidad de la comunidad autónoma.
El Consell y la Generalitat reiteran que el plan es flexible y que se ajustará según los resultados de la monitorización, con la intención de convertir a Baleares en un referente de gestión del tráfico en destinos turísticos.