Exposición a carcinógenos en profesionales de salud en Europa
El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha publicado un análisis que muestra que 29,5 % de los empleados del sector sanitario y sociosanitario de la Unión Europea estuvieron expuestos a algún factor con riesgo de cáncer durante la última semana laboral. La investigación, basada en la Encuesta sobre la Exposición de los Trabajadores (WES) de la EU‑OSHA, cubre datos recogidos entre 2022 y 2023 en seis países.
El estudio incluye 24.402 entrevistas telefónicas, de las cuales 3.041 corresponden a profesionales de la salud, un segmento que representa alrededor del 11 % de la fuerza laboral europea. Los resultados indican que 7,8 % de estos trabajadores estuvieron expuestos a dos o más carcinógenos simultáneamente.
Factores de riesgo y diferencias de género
Los riesgos más frecuentes son la radiación ionizante (7,4 %), las emisiones de motores diésel (6,2 %) y la radiación ultravioleta solar (6,1 %). La radiación ionizante proviene de equipos de rayos X y de radioisótopos empleados en diagnóstico y terapia. Las emisiones diésel se asocian a vehículos de transporte interno y a generadores de energía en centros hospitalarios. La exposición solar afecta a personal que realiza tareas al aire libre, como equipos de emergencias o visitas domiciliarias.
En segundo plano aparecen el formaldehído (5,2 %) y el benceno (4,8 %), sustancias químicas usadas en desinfección y en algunos procesos de esterilización. Cuando se analizan los niveles de exposición elevados, el formaldehído (2,3 %) y el óxido de etileno (2,0 %) lideran la lista.
El estudio también muestra una brecha de género: 35,7 % de los hombres del sector reportaron exposición, frente al 26,1 % de las mujeres. Muhammad Waseem Khan, investigador principal, explica que "los hombres suelen desempeñar funciones que implican mayor contacto con equipos de imagen y con vehículos de servicio, lo que incrementa su riesgo".
Metodología y alcance del estudio
La encuesta WES, la primera de su tipo en Europa, recoge información detallada sobre tareas específicas, circunstancias de exposición y uso de equipos de protección. Los entrevistados describieron si habían utilizado dispositivos de protección individual (DPI) y la frecuencia con la que se encontraban en entornos potencialmente contaminados.
ISGlobal combinó estas respuestas con datos de la normativa europea sobre límites de exposición ocupacional, lo que permitió estimar la probabilidad de contacto con 24 agentes carcinógenos diferentes. La muestra abarcó a trabajadores de Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Irlanda y España, proporcionando una visión representativa del panorama europeo.
Implicaciones y próximos pasos
Los hallazgos subrayan la urgencia de reforzar medidas de prevención en hospitales y centros de atención sociosanitaria. Michelle Turner, coautora del estudio, advierte que "a pesar de la relevancia de estos riesgos, siguen siendo poco visibles en comparación con otros sectores industriales".
Se recomienda una revisión de los protocolos de protección radiológica, la sustitución progresiva de equipos diésel por alternativas eléctricas y la implementación de barreras físicas o ropa protectora contra la radiación UV para el personal que trabaja al aire libre. Además, la monitorización continua de la exposición a químicos como el formaldehído y el óxido de etileno debería convertirse en una práctica estándar.
El ISGlobal propone la creación de un observatorio europeo que compile datos de exposición en tiempo real y facilite la comparación entre países. Un enfoque coordinado permitiría identificar áreas críticas y orientar la inversión en equipos de protección y formación.
Qué puede significar para los profesionales y los pacientes
Para los trabajadores sanitarios, una mayor vigilancia significa menos probabilidades de desarrollar enfermedades relacionadas con el cáncer a largo plazo. Para los pacientes, la mejora de las condiciones de trabajo se traduce en una atención más segura y de mayor calidad, al reducir interrupciones por incidentes de salud entre el personal.
En conclusión, el estudio del ISGlobal abre la puerta a políticas más estrictas y a una cultura de prevención que podría reducir significativamente la carga de cáncer ocupacional en el sector salud europeo.
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