Diagnóstico de Santiago Niño Becerra: la economía catalana está muy desequilibrada

Santiago Niño Becerra, economista y profesor universitario, declaró en el programa Tot és mou que "la economía catalana está muy desequilibrada". El desequilibrio se manifiesta en la distribución del PIB y en los salarios, que varían drásticamente entre la zona metropolitana y el interior.

El especialista explicó que, aunque Cataluña registra un PIB total elevado, la productividad de sectores como el turismo es baja, lo que se traduce en ingresos modestos fuera de la capital.

Datos que revelan la concentración del PIB y la desigualdad salarial

Según los últimos datos de la Generalitat, 59 % del PIB de Cataluña se concentra en Barcelonès, Vallès Occidental y Baix Llobregat. El resto de la comunidad aporta el 41 % restante, distribuido entre ocho comarcas con menor actividad económica.

La renta media catalana asciende a 20 789 € anuales. En Barcelona y su área metropolitana la media supera los 25 500 €, mientras que en Lleida y el interior de Tarragona la cifra cae bajo los 17 500 €. En gran parte de Girona los ingresos oscilan entre 19 000 € y 25 000 €.

El índice Gini, que mide la desigualdad, se sitúa en 29,1 % en 2025, un leve aumento respecto al año anterior y todavía por encima del nivel de 2015.

Contexto de la brecha económica en Cataluña

El índice Gini de 29,1 % indica que la distribución de la riqueza sigue siendo desigual, aunque ha mejorado respecto al 2015, cuando alcanzó el 32,3 %.

Comparado con otras regiones europeas, la concentración catalana es extrema: en Alemania, las regiones más ricas (Baviera, Baden‑Württemberg, Sajonia y Hamburgo) concentran el 46 % del PIB nacional, mientras que en Cataluña tres comarcas acumulan el 59 %.

El desequilibrio no se corrige simplemente con la movilidad de la población. Niño Becerra advierte que "si una persona del Barcelonès se traslada a Lleida y trabaja en Barcelona, el PIB se genera en el Barcelonès", manteniendo la concentración de la riqueza.

Qué implica este desequilibrio

El desequilibrio estructural afecta al poder adquisitivo de gran parte de la población catalana, limitando la capacidad de consumo y la cohesión social. Las autoridades autonómicas deberán considerar políticas que fomenten la productividad en el interior y reduzcan la dependencia de sectores de bajo valor añadido.

Si no se actúa, la brecha salarial podría ampliarse, incrementando la presión sobre los servicios públicos y la cohesión territorial. La atención a estas cifras es clave para diseñar un futuro económico más equilibrado en Cataluña.

Nines Díaz
Nines Díaz

Editor de Economía

Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.

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