El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado sus resultados finales sobre la percepción de desinformación política en España. La encuesta, realizada entre el 4 y el 19 de mayo con 3 493 entrevistas, indica que 85 % de los españoles consideran los bulos una amenaza para la democracia y que 86 % apoyan una regulación más severa.
Encuesta CIS revela que Vox y PSOE son los partidos que más difunden bulos
Los datos señalan que 34,2 % de los encuestados responsabilizan a Vox de propagar información falsa, mientras que 23,7 % apunta al PSOE. El Partido Popular recibe solo 7,7 % de las acusaciones, Podemos 1,4 % y Se Acabó la Fiesta 0,4 %. Un 20,3 % de los participantes cree que todos los partidos utilizan desinformación de forma habitual.
Detalles de la percepción ciudadana y la demanda de regulación
La encuesta muestra que 61,2 % de la ciudadanía sitúa a la política como el ámbito donde más se produce desinformación. Además, 91,7 % opina que existen partidos que emplean medios para difundir bulos. La mayoría, 86 %, quiere que se regulen y sancionen más estrictamente estas prácticas, lo que refleja una presión social creciente para actuar contra la falsedad.
Contexto de la preocupación por la desinformación en la democracia
La desinformación se ha convertido en un riesgo percibido para la estabilidad institucional, según el CIS. Expertos advierten que la manipulación de imágenes y vídeos puede erosionar la confianza en los procesos electorales y en la toma de decisiones ciudadanas. "La difusión masiva de información errónea debilita la capacidad del electorado para evaluar con criterio a sus representantes", señaló un portavoz del CIS.
El estudio también indica que la percepción de amenaza no está limitada a un partido concreto, sino que afecta al conjunto del sistema político. La cifra del 20,3 % que culpa a todos los partidos sugiere una desconfianza generalizada que podría traducirse en mayor abstención o en demandas de reformas estructurales.
Ante estos resultados, partidos y autoridades podrían enfrentar presiones para adoptar medidas de verificación y sanción más rigurosas. La legislación actual sobre contenidos falsos se encuentra en debate, y el consenso ciudadano podría acelerar su aprobación.
En el corto plazo, se espera que el Gobierno evalúe la posibilidad de crear un organismo independiente de control de la información, similar a los modelos de otros países europeos. La iniciativa buscaría establecer criterios claros para identificar y penalizar la difusión intencional de bulos.
Mientras tanto, la ciudadanía muestra una clara disposición a apoyar iniciativas que garanticen la veracidad de la información. El respaldo del 86 % a una regulación más estricta indica que cualquier propuesta que no incluya sanciones efectivas podría encontrar resistencia popular.
El CIS continuará monitorizando la evolución de la percepción pública, con una nueva oleada de entrevistas prevista para el próximo trimestre. Los resultados servirán como referencia para medir el impacto de posibles reformas y para ajustar las estrategias de comunicación de los partidos.
En conclusión, la encuesta revela una profunda preocupación por la desinformación y una clara señal de quiénes son percibidos como los principales difusores. El desafío para la democracia española será equilibrar la libertad de expresión con la necesidad de proteger el discurso público de la manipulación.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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