Encíclica papal contra la IA sin freno de Peter Thiel
El Papa León XIV emitió el 30 de mayo de 2026 la encíclica *Magnifica humanitas, un documento de 39 000 palabras que pide una regulación ética estricta de la inteligencia artificial. En ella el pontífice denuncia la "cultura de poder" que impulsa la IA y exige que su desarrollo se someta a límites que salvaguarden la dignidad humana.
Portada de la encíclica Magnifica humanitas del Papa León XIV
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Peter Thiel, fundador de Palantir, protagonizó una conferencia exclusiva en Roma el 28 de mayo, donde comparó la regulación tecnológica con el Anticristo y calificó cualquier restricción como una amenaza al progreso. Su discurso, dirigido a una audiencia de empresarios y políticos libertarios, defendió la idea de que la IA debe evolucionar sin interferencias estatales.
Tras la charla, Thiel asistió a una misa en latín en la Basílica de San Juan de los Florentinos, gesto que el Vaticano interpretó como un desafío directo al pontífice.
Detalles de la confrontación: declaraciones, actores y motivaciones
El Vaticano organizó, en la Casina Pío IV, una reunión con directivos de Microsoft, Google, Meta y Anthropic para debatir la propuesta de la encíclica. Los ejecutivos expusieron sus posiciones: Microsoft mostró disposición a colaborar en normas comunes, Google adoptó una postura cautelosa y Meta abogó por una supervisión más estricta.
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En la reunión, el portavoz del Vaticano declaró que la IA no puede ser "un instrumento de guerra ni de explotación laboral" y pidió a los laboratorios que adopten "principios de transparencia, responsabilidad y respeto a la vida humana". Por su parte, Thiel respondió en un comunicado que la regulación propuesta es "censura del progreso" y que la innovación debe guiarse por el mercado libre.
Las motivaciones de Thiel se centran en preservar un ecosistema de inversión sin trabas, mientras que el Papa busca prevenir riesgos éticos, desde la manipulación de la opinión pública hasta la automatización de armamento letal.
Próximos pasos en la gobernanza de la IA
El Vaticano ha anunciado la creación de una comisión de ética de la IA, que presentará un borrador de directrices a la Comisión Europea antes de finales de año. La iniciativa pretende influir en la legislación europea y ofrecer un marco de referencia para los países que aún no han definido sus políticas.
Los grandes laboratorios reaccionan de forma diversa: Anthropic, representado por Christopher Olah, se alineó con la visión pontificia y ofrecerá su modelo de seguridad como referencia; OpenAI, aunque no estuvo presente, ha señalado que continuará con su hoja de ruta de despliegue acelerado bajo supervisión regulatoria mínima.
Los escenarios posibles incluyen: (1) una normativa inspirada en la encíclica, con requisitos de auditoría y certificación; (2) un modelo de autorregulación liderado por los propios laboratorios; o (3) un estancamiento que obligue a los gobiernos a intervenir de forma unilateral.
Para los lectores, el impacto se traduce en posibles cambios en la inversión tecnológica, en la forma en que las empresas europeas desarrollan sus productos de IA y en la aparición de nuevas obligaciones de cumplimiento. La próxima cumbre del Vaticano sobre IA, prevista para septiembre, será el punto de referencia para observar si la Iglesia logra convertir su influencia moral en poder regulatorio concreto.