En un informe publicado este lunes, el Ministerio para la Transición Ecológica advierte que la alta concentración de contaminantes en zonas urbanas multiplica la dosis inhalada por los corredores, convirtiendo una actividad saludable en un riesgo sanitario.
Al trotar, la ventilación pulmonar se eleva entre 5‑6 veces respecto al reposo, lo que incrementa la inhalación de ozono, dióxido de nitrógeno (NO₂) y partículas finas (PM2.5). Esta exposición extra se traduce en una carga de contaminantes mucho mayor que la de un simple paseante.
Correr en la ciudad y la contaminación: riesgo para la salud
Los corredores que entrenan en avenidas con tráfico denso inhalan entre 60 y 80 litros de aire por minuto, frente a los 10‑15 litros que respira un peatón. Esa diferencia no solo aumenta la cantidad de aire que pasa por los pulmones, sino que también eleva la superficie de depósito de partículas en los bronquios y la llegada de contaminantes a los alvéolos.
A corto plazo, la exposición intensificada produce irritación bronquial, tos y disminución del rendimiento respiratorio. A largo plazo, la inhalación crónica de NO₂ y PM2.5 se asocia a mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e infecciones respiratorias recurrentes.





