Descubrimiento de voces de ballenas gracias al sistema SOSUS

SOSUS era una red de hidrófonos instalada en el fondo oceánico para detectar submarinos soviéticos durante la Guerra Fría. En 1991 los registros fueron desclasificados y puestos a disposición de investigadores civiles. Al revisarlos, los científicos notaron que muchos de los sonidos catalogados como "interferencias" coincidían con patrones de vocalizaciones de ballenas. Los operadores del sistema ya habían identificado esas señales como *biologicals, pero nunca se les dio importancia más allá de evitar falsas alarmas. Cuando los datos se abrieron, quedó claro que el océano estaba lleno de cantos de cetáceos que recorrían cientos de kilómetros bajo el agua.

Cómo la desclasificación de datos militares impulsó la investigación oceánica

El primer investigador en acceder a los archivos fue Chris Clark, profesor de la Cornell University. Clark recordó que nunca había solicitado el acceso; todo comenzó cuando un funcionario de la Office of Naval Research le invitó a conocer el sistema. "Me quedé asombrado" describió al escuchar por primera vez la claridad de los cantos. Con esas grabaciones, Clark y su equipo pudieron trazar rutas migratorias de ballenas boreales y detectar la presencia de grupos acústicos bajo el hielo ártico. Los datos también sirvieron a geólogos para localizar volcanes submarinos y a biólogos para estudiar la interacción entre especies a gran escala.