León XIV Barcelona
León XIV tocó tierra en el aeropuerto de El Prat el lunes por la mañana, tras un corto trayecto desde Madrid. En menos de veinte minutos, la catedral de Santa Eulalia estaba rodeada de miles de fieles que coreaban su nombre.
El Santo Padre abrió la misa y, al concluir, dirigió la palabra a la asamblea en catalán, provocando una ovación que se prolongó varios minutos. "Benvolguts, benvinguts a Barcelona", dijo, y la respuesta fue un clamor de "¡Viva el Papa!" que resonó en toda la plaza.
Los periodistas que cubrían el acto describieron el ambiente como una mezcla de fervor religioso y orgullo local, con banderas de la Generalitat ondeando entre los bancos de la catedral. La euforia se mantuvo hasta el cierre de la celebración, cuando el Papa se despidió con una bendición en ambos idiomas.
detalles vuelo papal
El viaje se realizó a bordo de un avión de Iberia, que partió de Madrid a primera hora y siguió una ruta directa sobre la costa mediterránea. El piloto a cargo, Pablo Martínez Núñez, anunció la aproximación a Barcelona mientras el pontífice revisaba la agenda del día.
Durante el crucero, el piloto invitó a León XIV a ocupar el asiento del copiloto y observar la cabina. El Papa aceptó la oferta y, junto al copiloto, contempló el panel de instrumentos, una escena inusual que quedó capturada por los reporteros a bordo.





