El Papa Francisco pronunció ayer en la plaza de la Catedral de Barcelona un alegato a favor de la vida, denunciando el aborto y la eutanasia. Su intervención, transmitida en directo, ha generado una oleada de respuestas en el Parlament catalán que ya se traduce en tensiones partidarias.
El discurso, de unos quince minutos, recordó la doctrina tradicional de la Iglesia y subrayó la necesidad de proteger la vida desde la concepción. "Cada vida es un don irremplazable", afirmó el pontífice, mientras instaba a los gobiernos a promover la familia y la natalidad.

Discurso del Papa en Barcelona y la polémica política
En su alocución, el Papa también abordó la eutanasia, calificándola de "una negación de la dignidad humana". El mensaje coincidió con la visita a la Basílica de la Sagrada Familia, donde el líder espiritual recibió a autoridades locales y a representantes de la sociedad civil.





