Los expertos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y de la Comisión Europea han señalado que cinco hábitos al volante elevan el consumo de combustible sin que el conductor lo note.

Estos hábitos son comunes en desplazamientos diarios y su corrección permite ahorrar dinero y disminuir la huella de carbono. Una conducción eficiente y un mantenimiento adecuado pueden reducir el consumo entre un 10 % y un 15 %.

Conductor revisando la presión de los neumáticos en una estación de servicio
Conductor revisando la presión de los neumáticos en una estación de servicio

Los conductores que arrancan el motor en frío y aceleran bruscamente en los primeros minutos consumen más combustible porque el motor no alcanza su temperatura óptima.

Las aceleraciones y frenadas intensas obligan al motor a trabajar de forma ineficiente; anticipar el tráfico y mantener una velocidad constante mejora la economía de marcha.

Una presión de neumáticos 0,5 bar por debajo de la recomendada incrementa el consumo entre un 3 % y un 5 %, según la Comisión Europea, al aumentar la resistencia a la rodadura.