La idea errónea del progreso

La sociedad ha aceptado sin cuestionar la idea de que las generaciones actuales vivirán peor que sus padres, una afirmación que se ha convertido en una especie de profecía autocumplida. Esta percepción se ha ido imponiendo de manera gradual, sin que nadie se detuviera a reflexionar sobre su veracidad. En lugar de buscar soluciones, se ha optado por enfrentar a las generaciones, convirtiéndolas en enemigas en lugar de aliados.

Jóvenes en una manifestación, con carteles que reflejan su descontento con el futuro que se les ofrece.
Jóvenes en una manifestación, con carteles que reflejan su descontento con el futuro que se les ofrece.
Fuente: El País España

El problema del individualismo

Muchos jóvenes han adoptado una mentalidad individualista y antitributaria, culpando a los jubilados y mayores de sus limitaciones. Esta actitud egoísta es el resultado de un proceso de intoxicación que no ha sido detenido a tiempo. Las generaciones que vivieron la guerra civil y el desarrollismo económico saben lo que significa la verdadera adversidad. Las mujeres, en particular, han luchado por acceder al mundo laboral y escolar con enormes sacrificios.