El proyecto turístico que salió mal
En la ciudad de Lugo, un ambicioso proyecto de termas romanas al aire libre, denominado Caldas do Miño, ha resultado ser un fiasco. Con una inversión de 1,4 millones de euros, la iniciativa fue presentada como un atractivo turístico sostenible, con aguas medicinales y un diseño ecológico. Sin embargo, la realidad es bien diferente.
Problemas técnicos y sanitarios
Las instalaciones, que funcionan con agua de la red municipal recalentada con calderas, han estado cerradas durante casi un año debido a una cadena de incidencias sanitarias. Los visitantes se han encontrado con un aviso en rojo que advierte de que el lugar está "cerrado temporalmente". Además, se han reportado brotes de legionela y quejas por el gasto energético.
Críticas a la gestión del proyecto
Los críticos, como Luis Latorre, un vecino de Lugo que remitió quejas formales contra el proyecto, afirman que la iniciativa ha sido un error. "Fue una inversión millonaria absurda, con un mantenimiento permanente que pagan los lucenses y sin ninguna perspectiva de futuro", señala. El Ayuntamiento ha difundido datos que indican que mantener las Caldas do Miño cuesta alrededor de 330.000 euros al año.
Un futuro incierto
El futuro de las Caldas do Miño es incierto. Mientras que el Ayuntamiento sigue adelante con el proyecto, los críticos argumentan que se debería reconsiderar la inversión y buscar alternativas más sostenibles y rentables.





