El infierno de Pradell

La sexta etapa de la Volta Catalana se convirtió en un desafío para los ciclistas al enfrentar las duras rampas de Pradell, un puerto que se ha ganado la reputación de ser uno de los más exigentes de la carrera. A pesar de no alcanzar el nivel de locura de hace dos años, cuando Pradell se presentó como un puerto insignia, la zona se llenó de aficionados que animaban a los corredores con gritos de pasión.
La emoción de la carrera
Los ciclistas subían con dificultad, utilizando el plato pequeño y el piñón más grande que llevaban, lo que les permitía mantener una velocidad constante en la subida. "Qué barbaridad, qué puerto", se podía escuchar entre los aficionados. El director de la Vuelta, Javier Guillén, ha expresado su interés en incluir Pradell en la carrera, aunque sea como un paso intermedio antes de llegar a una localidad cercana.





