La historia avanza a pasos agigantados y es fácil perder el hilo en medio de la incertidumbre. Europa se enfrenta a una crisis energética e inflacionaria, mientras que Estados Unidos se ve envuelto en una guerra comercial que amenaza con desestabilizar la economía global. El hombre que hace un año prometió liberar a Estados Unidos de sus déficits comerciales ahora libra una batalla que podría tener consecuencias devastadoras.
La era de la incertidumbre
En este contexto, la represión avanza en silencio. Estudiantes extranjeros son detenidos por agentes encubiertos a las puertas de sus apartamentos, visados cancelados por firmar un manifiesto y universidades amenazadas con perder su financiación federal si toleran protestas. Los abogados de los primeros arrestados afirman sin rodeos que esto es la era McCarthy otra vez. Este contexto social es revelador y no debe ser ignorado.
El día que se prometió la libertad
El 2 de abril de 2025, el presidente Trump recrudeció su guerra comercial y la denominó el Día de la Liberación. La palabra 'liberación' tiene un peso histórico que no debe ser pasado por alto. En 1952, John Foster Dulles proclamó que la política exterior de Estados Unidos no debía limitarse a contener el comunismo, sino a liberar a los pueblos esclavizados del Este europeo. La promesa de liberación fue un faro de esperanza.
La realidad detrás de la retórica
Sin embargo, cuatro años después, cuando los húngaros se levantaron en 1956 confiando en que esa promesa era real, los tanques soviéticos entraron en Budapest y Washington no movió un dedo. Setenta años más tarde, la misma palabra regresó a la Casa Blanca para nombrar un arancel. Hay una preocupante tendencia a llamar libertad a lo que es, más prosaicamente, poder.
Los efectos de la guerra comercial
En cuanto a las expectativas y los efectos, Trump prometió que los empleos manufactureros regresarían 'rugiendo'. Sin embargo, entre abril de 2025 y febrero de 2026, Estados Unidos perdió 89.000 puestos de trabajo en manufactura y otros 123.700 en transporte y logística. El déficit comercial cerró 2025 en 901.500 millones de dólares, prácticamente idéntico al del año anterior.
La factura de la nostalgia industrial
El hogar estadounidense medio pagó 1.700 dólares adicionales en concepto de aranceles a lo largo del año. Los que menos tienen son los que cargan la factura de la nostalgia industrial de otros. Es curioso comprobar qué dicen los economistas cuyos trabajos fueron citados en la web de la Casa Blanca para justificar la fórmula arancelaria.
La perspectiva de los expertos
Uno de ellos, Brent Neiman, explicó que la Administración había utilizado la variable equivocada de su investigación, lo que producía resultados cuatro veces superiores a los correctos. Otro, Anson Soderbery, dijo que su trabajo estaba concebido precisamente para desaconsejar las políticas que la Casa Blanca estaba implementando.
El impacto global
Fuera de Estados Unidos, el comercio global no colapsó. Creció por encima del PIB mundial. Las exportaciones chinas alcanzaron máximos históricos. Lo que cambió fue la geometría: cadenas de suministro reorientadas, alianzas renegociadas y, sobre todo, Europa empujada a mirarse de frente.
La Comisión Europea en acción
La Comisión firmó en enero de 2026 acuerdos históricos con India y el Mercosur que habrían tardado más en otro contexto. Algo se ha roto que no figura en ningún índice. La confianza en que el sistema construido laboriosamente tras 1945 —con toda su imperfección— era un marco estable sobre el que podía descansarse.
La incertidumbre económica
La incertidumbre económica alcanzó en 2025 niveles comparables a los de la pandemia. Y el mundo que contemplamos hoy es el del estrecho de Ormuz bloqueado, los mercados en pánico intermitente y la espera de muchos estadounidenses sin empleo mientras a la promesa de hace un año desde un jardín de rosas.
Reflexión final
Francisco Rodríguez es catedrático de Economía de la UGR y director del Área Financiera y Digitalización de Funcas. En X: @franrodfer. Sin Sánchez por el medio, todo tiene una solución
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Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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