En 2020, el partido político Vox recaudó una cantidad significativa de dinero de sus grupos territoriales, lo que se acerca a la cantidad que destinó a pagar a los asesores de su líder, Santiago Abascal. Según fuentes cercanas al partido, Vox implantó un sistema en 2020 por el cual los grupos municipales debían enviar dinero a la sede de Madrid a cambio de servicios de consultoría o asesoría en áreas como redes, marketing o contabilidad.
La empresa Tizona Comunicación S.L., vinculada a personas cercanas a Abascal, fue contratada por Vox en 2019 y recibió pagos por servicios de consultoría y comunicación. En 2020, el partido pagó a Tizona 1,3 millones de euros, lo que supone un aumento significativo respecto a los medio millón de euros pagados en 2019.
Tizona, que tiene como administrador único a Kiko Méndez-Monasterio, asesor cercano a Abascal, y como socio único a Kalma Lectura, de la que fue administrador Gabriel Ariza, hijo del empresario de comunicación José Ariza, ha trabajado para Vox en áreas como la comunicación, el diseño y la producción de materiales audiovisuales.
En 2020, Vox reflejó 14,9 millones de ingresos, de los cuales 9,8 millones procedían del Estado. El partido también recibió 75.000 euros de doce grupos de Vox que consiguieron representación en ayuntamientos españoles y 994.000 euros de cinco instituciones parlamentarias en concepto de “aportaciones por los servicios prestados” desde la sede nacional.
La relación entre Vox y Tizona ha generado críticas entre algunos líderes del partido, que piden transparencia y cuestionan la opacidad en la gestión de los fondos. El partido ha iniciado trámites para expulsar a críticos como Iván Espinosa de los Monteros o Ortega Smith.
Las cuentas de Tizona enviadas al registro reflejan una media de 6 empleados en 2019 y 11 trabajadores fijos y uno 'no fijo' en 2020. Sin embargo, en 2024, la empresa admite que no tiene trabajadores.
La fundación financiada por Vox, Disenso, declaró 630.000 euros en pagos por “servicios a profesionales independientes”. La relación entre Vox y sus asesores, así como las transferencias millonarias a Disenso, son objeto de críticas y dudas sobre la transparencia en la gestión de los fondos del partido.
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