La lucha por la igualdad en las cofradías españolas lleva décadas de recorrido. En 1985, Maruja Vilches se convirtió en una de las primeras mujeres en procesionar como nazarena en España, vistiendo de incógnito para evitar llamar la atención en las calles de Sevilla. La hermandad de Los Javieres, con 600 años de historia, había decidido permitir la participación de mujeres de forma temporal, como una especie de prueba. El antifaz y la túnica le permitieron a Vilches unirse a los nazarenos sin ser identificada. 'Fue precioso', recuerda. 'Se lo pedimos al arzobispo y él estuvo de acuerdo'.
La prueba fue un éxito y al año siguiente, Vilches y sus compañeras se unieron públicamente a los nazarenos. La reacción fue intensa, pero positiva. 'Se formó un polvorín... Vino Telecinco, Antena 3… ¡hasta el New York Times!'. A pesar de la atención, Vilches destaca que la experiencia fue liberadora. 'Veías que la gente te miraba, que intentaban adivinar si debajo del antifaz había un hombre o una mujer'. Vilches no solo procesionó, sino que acabó presidiendo su cofradía. Este avance fue posible gracias al nuevo Código de Derecho Canónico de 1983, que prohibió la discriminación por sexo en asociaciones de fieles.
Sin embargo, la igualdad aún no se ha alcanzado en todas las cofradías. El pasado domingo, en Sagunto, Valencia, los cofrades votaron en contra de permitir que las mujeres procesionen con ellos en Semana Santa. Los 267 votos en contra y 114 a favor impidieron que se modificaran los estatutos para sustituir 'varones' por 'personas'. El Gobierno ha anunciado que llevará el caso a la fiscalía y que iniciará el procedimiento para revocar la distinción de Fiesta de Interés Turístico Nacional concedida en 2004.





