La actriz Carmen Ruiz, conocida por su versatilidad en el mundo del teatro, la televisión y el cine, se sienta con nosotros en un piano bar de un hotel en el corazón de la ciudad. A sus 51 años, Ruiz exuda una confianza y una seguridad que solo pueden venir de alguien que ha pasado más de 25 años en el ojo del huracán del espectáculo. Su última obra, 'La vida extraordinaria', escrita por Mariano Tenconi y coprotagonizada junto a Malena Alterio, es un tributo a la amistad, el amor, la literatura y la pérdida.
Con una sonrisa tímida y una elegancia innata, Ruiz se presenta ante la cámara con una naturalidad que pocos poseen. Su rostro, iluminado por una luz interna, parece radiar una calidez y una simpatía que la hacen irresistible. Detrás de su aplomo hay una dedicación y un estudio constante de su cuerpo y su movimiento. La esgrima, las artes marciales y el baile son algunas de las disciplinas que la mantienen en forma y preparada para cualquier reto en el escenario.
'La vida extraordinaria' es más que una obra de teatro; es un viaje emocional que explora los límites de la amistad y la condición humana. Ruiz y Alterio dan vida a dos amigas cuyas vidas se entrelazan en un tapiz de risas, lágrimas y reflexiones profundas. La obra es un desafío para ambas actrices, ya que requiere una adaptabilidad y una expresividad que pocas producciones logran demandar.
Ruiz es consciente de que su carrera ha sido un recorrido de altibajos. Desde sus inicios en el teatro alternativo hasta su consolidación en la escena televisiva y cinematográfica, ha enfrentado momentos de duda y de incertidumbre. Sin embargo, nunca ha perdido la fe en su vocación. 'Soy transparente para bien y para mal', afirma con una sinceridad desarmante. 'No tengo doblez negativa. Soy lo que ves'.
La actriz madrileña destaca la importancia de la amistad en su vida. 'La familia que eliges', como llama a sus amigos, es fundamental para ella. Son su red de apoyo, su fuente de inspiración y su refugio en momentos de adversidad. Ruiz es una persona entregada y cuidadosa con sus relaciones, y tiene la suerte de que sus amigos también lo sean.
En cuanto a su proceso creativo, Ruiz se inspira en la observación de la gente de la calle. 'Voy instintivamente buscando los rasgos de mis personajes en la vida real', explica. Para su papel en 'La vida extraordinaria', se sumergió en un profundo análisis de la condición humana. 'Es lo más difícil que he hecho en mi vida', admite. 'Pasas por todo y hablas de todo lo que importa'.
La competencia entre actrices de su generación no es algo que la preocupe. 'Qué suerte', dice con una sonrisa. 'No soy nada competitiva'. Ruiz prefiere admirar y aprender de sus colegas en lugar de compararse con ellas. 'La envidia es la admiración del mezquino', afirma con convicción.
A lo largo de su carrera, Ruiz ha tenido que lidiar con las críticas. Sin embargo, ha aprendido a no leerlas. 'Ni las buenas ni las malas', dice con una risilla. 'Prefiero quedarme con el proceso, con lo que te llevas puesto con cada trabajo'.
En un mundo donde la exhibición y la opinión ajena pueden ser abrumadoras, Ruiz confiesa que las alfombras rojas no son su fuerte. 'Es mucha exhibición', dice. 'Estar en un lugar muy vulnerable, como en el ojo del huracán'. Sin embargo, es consciente de que es parte de su trabajo y lo afronta con profesionalidad.
'La vida extraordinaria' es un tributo a la vida misma. Ruiz cree que toda vida, por normal que sea, es extraordinaria porque es única. 'Eso sostiene mis personajes y mi propia persona', afirma. Con una sonrisa, cierra la entrevista con una reflexión profunda: 'Toda vida es un lienzo abierto, esperando ser pintado con los colores de la experiencia y la emoción'.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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