Fomentar el hábito de la lectura en los niños es una tarea diaria que requiere la colaboración de adultos y menores. Al igual que practicar deporte o lavarse los dientes, leer se convierte en una actividad esencial para su desarrollo intelectual y emocional. Sin embargo, este proceso no debe ser una carga solitaria para los niños; los adultos juegan un papel crucial en transmitirles el gusto por la lectura.

La doctora Nadina Gómez-Merino, experta en Lectura y Comprensión e investigadora del grupo ERI Lectura de la Universidad de Valencia, enfatiza que entre los seis y nueve años es fundamental desarrollar las habilidades necesarias para decodificar mensajes y avanzar hacia la comprensión lectora. 'Cuando los niños comienzan a leer, alrededor de los seis años, no son autónomos; somos los adultos quienes debemos guiarlos y motivarlos', afirma.

Durante este período crucial, los niños pasan de centrarse en la fluidez de la lectura a intentar comprender el significado de los textos. Gómez-Merino advierte que si no hay un acompañamiento adecuado, pueden surgir carencias significativas. 'Si no han tenido un apoyo previo, cuando se enfrentan a un examen o una situación que requiere comprensión lectora, pueden sentirse abrumados', señala.

Según datos recientes de la encuesta 'Hábitos de lectura y compra de libros en España', realizada por la Federación de Gremios de Editores de España en colaboración con el Ministerio de Cultura, el número de lectores de entre seis y nueve años ha disminuido un 10% en los últimos cinco años. Esta tendencia es alarmante, ya que muchos niños abandonan la lectura fuera del entorno escolar.