Andreu Munar, sargento jubilado de los Bombers de Palma, reflexiona sobre su trayectoria en el cuerpo de bomberos. Con 42 años de servicio a sus espaldas, Munar ha visto cambios significativos en la forma en que se abordan los incendios y se protege a los bomberos.

-Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que se unió al cuerpo en 1984. ¿Qué cambios ha notado? -Ha habido una gran transformación en términos técnicos y formativos. En mis inicios, los jóvenes aprendíamos de los veteranos de manera informal, era un oficio en el que entrabas como aprendiz. Sin embargo, con el tiempo, la formación se ha vuelto más estructurada y accesible. Recuerdo que al principio tenía que costearme mis propios cursos para aprender técnicas específicas. Ahora, los Bombers cuentan con formadores que nos enseñan las últimas novedades a nivel mundial.

-¿La forma en que se atacan los incendios ha cambiado sustancialmente? -En efecto, antes se hacía de manera más intuitiva. Ahora, el trabajo es más técnico y se planifica con mayor detenimiento. Los incendios también han cambiado; los muebles modernos arden con mayor rapidez y generan más calor y gases tóxicos.

-¿Qué otros cambios significativos ha observado? -La aparición de nuevos aparatos como patinetes y bicicletas eléctricas, así como coches eléctricos, ha introducido nuevos riesgos. Las baterías de estos dispositivos pueden ser peligrosas si no se manejan correctamente. La gente tiende a confiarse y no toma las precauciones necesarias.

-Los incendios de coches eléctricos son especialmente desafiantes. -Sí, pero ahora disponemos de extintores específicos y mantas para cubrirlos. La clave es enfriar, enfriar y enfriar durante horas, incluso días.