En la era digital, el catolicismo parece estar experimentando un resurgimiento en España. Artistas como Rosalía con su álbum 'Lux', la película 'Los Domingos' y grupos de música como Hakuna han contribuido a esta tendencia. Incluso los 'influencers' católicos y los retiros espirituales de Effetá han ganado popularidad. Sin embargo, esta aparente moda contrasta con una realidad más profunda: la sociedad española está experimentando un proceso de secularización y alejamiento de la religión.

Los datos de las encuestas revelan una paradoja. Por un lado, el catolicismo ha detenido su descenso en los últimos tres años. Según el barómetro del CIS de febrero, el 54% de la población española mayor de edad se considera católica, un porcentaje ligeramente superior al mínimo histórico de 2023, cuando solo el 51,4% de los españoles se declararon católicos.

Sin embargo, a largo plazo, los católicos están lejos de los resultados de principios de siglo, cuando representaban cerca del 80% de la población. Por otro lado, el grupo que más ha crecido en este período ha sido el de los ateos, que han pasado de representar el 3,5% de los españoles al 15,6%. Los creyentes de otras religiones también han aumentado, pasando del 1% a principios de los años 2000 al 3% en la última encuesta.

Aunque el 54% de la población se declara religiosa, solo el 17% es practicante regular, según el barómetro sobre Religión y Creencias en España (BREC) del Observatorio del Pluralismo Religioso. De hecho, solo una de cada cuatro personas que se declaran católicas son practicantes regulares. El catolicismo se mantiene como una identidad cultural en España, pero casi la mitad de los católicos no se consideran espirituales ni interesados en la religión.