El conjunto azulgrana se enfrenta este domingo al equipo madridista en el estadio Alfredo Di Stéfano, con la intención de dar un golpe definitivo en la lucha por el título. La goleada del pasado miércoles en el mismo escenario (2-6) dejó claro el dominio del Barça, que ahora busca mantener su racha de victorias en la Liga F.

La realidad es que el equipo de Pere Romeu tiene un historial imponente ante el Real Madrid. En los 23 clásicos disputados, las azulgranas han ganado 22, con un balance de 83 goles a favor y solo 12 en contra. Esto supone una media de 3,6 goles anotados y 0,5 encajados, además de dejar la portería a cero en 15 ocasiones.

Pese a este rendimiento, Romeu no se fía del partido de este domingo. "Será un partido distinto. A pesar del resultado anterior, hay situaciones que debemos ajustar y ellas seguramente introducirán cambios. El equipo tiene mucha hambre y ambición por luchar por todo". El técnico azulgrana destaca que si ganan, no estará cerrada la Liga, pero será un paso muy grande.

Si el Barça sigue con su racha de victorias, podría proclamarse campeón en el derbi contra el Espanyol a finales de abril. La distancia es ahora de diez puntos, con siete partidos por jugarse. Romeu confirma que habrá rotaciones en el once inicial, pero sin renunciar a la identidad: "Haremos algún cambio, pero siempre con la idea de dominar el juego".

El técnico vuelve a tener al 100% a Kika, Mapi e Irene, lo que le da un fondo de armario que le vendrá bien. El objetivo del partido es mantener la presión sobre el Real Madrid y dejar claro que el Barça es el equipo a batir en la Liga F.