La combinación de centrales fotovoltaicas con sistemas de almacenamiento se presenta como una estrategia clave para mitigar la presión a la baja en los precios de la electricidad.

Resulta interesante examinar cómo ha influido hasta ahora el conflicto en Irán en los precios de la electricidad en España. En febrero pasado, el mercado eléctrico destacó por registrar precios excepcionalmente bajos: 16,4 euros/MWh de media, más propios de los meses de primavera, con temperaturas suaves y elevada radiación solar.

En este mes de marzo, a falta de los últimos días, el precio se ha situado alrededor de 47 euros/MWh, un nivel considerablemente bajo en comparación con los 238 euros registrados en marzo de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Gran parte de la contención actual en los precios se debe al notable incremento de la capacidad fotovoltaica: hemos pasado de 15 GW de potencia instalada hace cuatro años a 41 GW. La solar fotovoltaica se ha convertido en la tecnología con mayor capacidad instalada en España, tras un crecimiento exponencial en la última década.

Considerando que actualmente el pico de demanda horaria anual es de 40 GW, la fotovoltaica es teóricamente capaz de abastecer la totalidad de la demanda eléctrica peninsular durante las horas con sol. En consecuencia, es raro que el mercado no registre precios próximos a cero entre las 10.00 y las . El estallido de la guerra en Irán ha sido un recordatorio triste de la importancia de avanzar hacia nuestra independencia energética. La primera consecuencia ha sido la aceptación de que las centrales nucleares deben prolongar su vida mientras puedan cumplir con las exigencias de seguridad técnica.