La tensión en Oriente Medio se dispara mientras Estados Unidos y sus aliados se preparan para lanzar una ofensiva terrestre en Irán. Un avión del Sistema de Alerta y Control Aerotransportado (AWACS) de la Fuerza Aérea de EEUU fue destruido este domingo en un ataque iraní contra la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudí.
La guerra en Irán ha generado un problema crítico que no existía antes de que comenzara el conflicto: el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, por el que pasa una cuarta parte del petróleo y el gas mundial. Mientras el estrecho permanezca bloqueado, la economía mundial seguirá sufriendo y el presidente Donald Trump tendrá dificultades para declarar victoria de manera creíble. Este es el principal dilema que enfrenta ahora el mandatario estadounidense.
El Pentágono se prepara para "semanas" de operaciones terrestres en Irán, según publica este domingo 'The Washington Post'. Solo falta la aprobación de Trump para que se lleven a cabo. La noticia coincide con la llegada de los primeros destacamentos de tropas a la región. Un grupo naval anfibio transporta a cerca de 5.000 marines, mientras que 2.000 paracaidistas de la 82 División Aerotransportada ya se encuentran en la zona. Otros 10.000 soldados de infantería podrían unirse pronto, acompañados de vehículos mecanizados y elementos logísticos.
Aunque estos números están lejos de los 150.000 soldados que EEUU utilizó en la invasión de Irak, los planes del Pentágono no apuntan a una invasión a gran escala, sino a operaciones terrestres localizadas. Sin embargo, estas operaciones no están exentas de riesgos.
"El trabajo del Pentágono consiste en hacer preparativos para dar al comandante en jefe el máximo de opciones", ha declarado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. "Eso no significa que el presidente haya tomado una decisión". Hasta ahora, EEUU y sus aliados han recurrido a bombardeos aéreos y navales, que han dejado casi 2.100 muertos en Irán, incluidos 216 niños, según cifras iraníes. También han muerto 13 militares estadounidenses.
Este domingo, una docena de soldados resultaron heridos después de que Irán bombardeara la base aérea estadounidense de Príncipe Sultán en Arabia Saudí. El ataque destruyó al menos una aeronave. La posibilidad de una operación terrestre no ha pasado inadvertida para el régimen teocrático en Teherán, que ha acusado a EEUU de preparar una invasión encubierta mientras negocia una solución al conflicto por la vía diplomática.
Pakistán, que actúa como correo en el diálogo indirecto entre ambos países, ha recibido a representantes de Turquía y Egipto, países que también tratan de mediar en busca de una desescalada. Sin embargo, Irán ya ha rechazado formalmente la quincena de demandas estadounidenses. "Mientras los americanos busquen la rendición de Irán, nuestra respuesta será que nunca aceptaremos semejante humillación", dijo este domingo el presidente del Parlamento iraní, Mohammed Baqer Qalibaf.
De momento, Trump ha fijado el 6 de abril como plazo para las negociaciones, pero a partir de ahí todo se puede complicar significativamente. EEUU podría tratar de ocupar las pequeñas islas persas en el estrecho de Ormuz y sus inmediaciones o parte de la costa aledaña iraní. O bien optar por la isla de Jarg, en el norte del Golfo Pérsico, donde se procesan el 90% de las exportaciones de crudo iraní.
Ocuparlas sería menos difícil que mantener su control, dada su cercanía al territorio continental de Irán. Teherán tiene muchas opciones para convertir esa misión en un tormento. Desde misiles supersónicos antinavales a lanchas rápidas y drones para bombardear las posiciones estadounidenses, según los expertos.
Paralelamente, el Consejo de Defensa iraní advirtió la semana pasada que si sus enemigos tratan de tomar las islas o costas iraníes en el estrecho, lo sembrará de minas navales. No solo ese embudo crucial para la economía mundial sino también el resto del golfo Pérsico. "En ese caso, la práctica totalidad del Golfo Pérsico quedará bloqueado durante un largo periodo de tiempo", afirmó. Retirar después esas minas llevaría meses, si no años, según han advertido los expertos.
Las milicias hutíes aliadas de Irán lanzaron esta semana desde Yemen sus primeros misiles contra Israel, dando a entender su entrada en el conflicto. De momento no han tratado de bloquear el estrecho de Bab al Mandeb, la salida del mar Rojo, por el que circula parte del comercio marítimo entre Europa y Asia. Pero podría ser solo cuestión de tiempo. Semejante escenario dejaría las dos arterias marítimas de la región bajo un bloqueo efectivo, toda una pesadilla para la economía mundial.