La celebración de la Semana Santa en España es conocida por sus desfiles procesionales y actos religiosos, pero detrás de esta tradición se esconden algunas cofradías que mantienen vetos a la participación de las mujeres. A pesar de que en la mayoría de las comunidades autónomas ya se ha logrado la igualdad, todavía existen excepciones en varios puntos del país.
En la ciudad de Sagunto, Valencia, la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo ha vuelto a rechazar la incorporación de mujeres como cofrades de pleno derecho. Esta decisión ha generado un gran revuelo y ha llevado al Gobierno a anunciar la retirada de la declaración de 'Interés Turístico Nacional' a la celebración.
La exclusión de las mujeres en las cofradías no es un fenómeno aislado. En la ciudad de León, varias congregaciones penitenciales mantienen vetos a la participación femenina, lo que afecta a casi un tercio de las cofradías de la ciudad. En algunos casos, las mujeres pueden participar como 'manolas', vestidas de negro y mantilla en señal de luto por la muerte de Cristo.
La discriminación hacia las mujeres en las cofradías tiene un origen histórico y se remonta a siglos atrás. En el caso de la Cofradía de Dulce Nombre de Jesús Nazareno, fundada en 1611, y la real Cofradía de Minerva y Veracruz, de 1612, el peso de la prohibición es secular y ha sido utilizado como argumento para mantener el inmovilismo.
Sin embargo, hay ejemplos de cofradías que han logrado superar estos obstáculos y han abierto sus puertas a las mujeres. En Andalucía, la lucha por la igualdad en las hermandades ha sido larga y difícil, pero finalmente se ha logrado la plena igualdad de derechos.
En Sevilla, la última capital que puso trabas a la salida de mujeres como nazarenas fue en 2011, cuando el arzobispo Juan José Asenjo dio un decreto que establecía la plena igualdad de derechos. Esto obligó a las tres últimas hermandades que se resistían a permitir que sus hermanas salieran de nazarena.
A pesar de estos avances, todavía hay excepciones en otros puntos del país. En Zalamea la Real, Huelva, la Vía Sacra se celebra desde hace 250 años y las mujeres no pueden participar ni verla por la calle. En Córdoba, la Hermandad de Nuestro Señor Jesucristo en su Santo Sepulcro de Aguilar de la Frontera mantiene una disposición que solo permite a 12 mujeres, viudas o hijas solteras de cofrades masculinos fallecidos, pertenecer a la hermandad.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha anunciado que llevará ante la Fiscalía el rechazo a que las mujeres entren en la Cofradía de la Sang de Sagunt, lo que ha considerado un 'anacronismo' y un 'reducto machista, discriminatorio y de desigualdad'.
En Cuenca, las mujeres llevan participando desde 2007 en una de las procesiones más famosas de España, 'Las Turbas' de Cuenca, celebrada en la madrugada del Viernes Santo. Ya en los 90, creció entre las mujeres un espíritu de 'rebeldía' para participar, y muchas de ellas lo hacían a escondidas, y a veces incluso, con ayuda de los hombres.
Las mujeres de Sagunto aseguran sentirse 'desamparadas' por el arzobispo y seguirán luchando por la ansiada igualdad en las cofradías. 'Queremos abrir la Cofradía de Sagunt a las mujeres desde dentro, con respeto y sin dinamitarlo todo'.
La lucha por la igualdad en las cofradías es un tema que sigue siendo relevante en la sociedad española. A pesar de los avances logrados, todavía existen muchos obstáculos que superar para lograr una verdadera igualdad de derechos.
En Cartagena, la Agrupación de Granaderos de la Cofradía Marraja se niega a que las mujeres participen en el tercio de granaderos, que recrea a la infantería del siglo XVIII. Aunque la Cofradía se escuda en que este desfile es tradicionalmente masculino, el Defensor del Pueblo ha insistido en que esta costumbre puede ser inconstitucional.
La asociación 'Malasmadres' exige un Pacto de Estado por la Conciliación: 'No es un problema privado'. La falta de personal en los centros de mayores condiciona su apertura los fines de semana: 'Hay gente sola todos los días'.
La Semana Santa es una celebración que debe ser para todos, sin distinción de sexo. Es hora de que las cofradías que se resisten a respetar la igualdad y la tradición cambien su forma de pensar y abran sus puertas a las mujeres.