La familia de Marta Sanz y Luis Fernández, con sus hijos, parecía una familia castellana bien avenida. Sin embargo, detrás de esta fachada, el inspector de policía Luis Fernández, responsable de la lucha contra el narcotráfico en Valladolid, estaba involucrado en una red de narcotráfico y trata de mujeres. Según el sumario al que ha tenido acceso nuestro periódico, Fernández desviaba sustancias estupefacientes incautadas por su grupo y custodiadas por él mismo, a través de dos confidentes, un camello y una prostituta.

La pareja, que parecía tener una vida perfecta, con una residencia habitual en Valladolid y una vacacional en Las Palmas de Gran Canaria y Cuellar (Segovia), fue detenida el pasado 4 de diciembre, junto a un grupo de seis narcotraficantes de poca monta y prostitutas. Fernández, de 54 años, ingresó en la Policía Nacional en 1998 y acabó en 2015 como Jefe del Grupo III de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid.

El sumario revela que el jefe antidroga y su red distribuían la droga por clubes o desde burdeles que frecuentaba el inspector, gestionados por una madame. Los beneficios se los repartían entre los tres. La red parecía funcionar hasta que su exceso de confianza les hizo creer que podrían manejar el mayor alijo de droga intervenido en la historia de Castilla y León: 55 kilos de coca.

La investigación, denominada operación Churruca, llevó a la incautación de un cargamento de más de 55 kilos de droga que fue interceptado el 1 de mayo de 2025. Sin embargo, 45 de esos 55 kilos les fueron intervenidos al narcogrupo del policía siete meses después en los registros que siguieron a sus detenciones.