El partido nacionalista catalán Junts ha abandonado su discurso moderado y centrista para adoptar un lenguaje más radical y tremendista, similar al de Vox y el PP. Esta nueva estrategia ha generado una gran incomodidad en sus relaciones con el Gobierno de coalición del PSOE y Sumar, aunque sigue apoyándolo para evitar que la alternativa de la derecha más extrema llegue al poder. La evolución de Junts hacia posiciones más conservadoras y neoliberales ha provocado una creciente animadversión con otros partidos independentistas, como ERC.
La historia de Junts se remonta a una época en la que su líder, Jordi Pujol, dominaba la política catalana y podía alternar sus alianzas con el PSOE y el PP. Sin embargo, después de 2003, el partido se convirtió al independentismo y se alió con ERC y la CUP, lo que lo llevó a una década de turbulencias. La etapa de Carles Puigdemont como líder del partido terminó en 2022, cuando Junts rompió su alianza con ERC. Desde entonces, el partido se encuentra en una delicada encrucijada.
En su último congreso, celebrado en 2024, Junts decidió alinearse con posiciones ideológicas neoliberales y abandonar sus veleidades socialdemócratas fundacionales. Esto ha llevado a una creciente rivalidad con otros partidos de derecha, como Aliança Catalana y Vox, en la denuncia de la inmigración y la crítica a la fiscalidad. El antaño moderado nacionalismo centrista de Junts ha adoptado ahora un lenguaje que presenta a Cataluña como un "infierno fiscal" y un territorio abonado para la ocupación ilegal de viviendas.





