La posición del Partido Popular sobre la guerra en Oriente Próximo ha generado un intenso debate político en España. Esta semana, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, expresó su rechazo a la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, enfatizando que 'no a la guerra' es la postura del partido. Sin embargo, esta declaración llega después de un período de indecisión que ha permitido al Gobierno de Pedro Sánchez capitalizar políticamente la oposición a la guerra, que cuenta con el respaldo de siete de cada diez españoles.
La guerra en cuestión ha sido calificada de ilegal debido a su naturaleza preventiva y a la ausencia de un ataque iraní previo contra intereses estadounidenses. Además, su eficacia es cuestionable, ya que el régimen iraní sigue firme en el poder. Para España, esta guerra supone un perjuicio económico significativo, estimado en 5.000 millones de euros en pérdidas para los empresarios españoles debido al alza de los precios.
El cambio de postura de Feijóo podría estar influenciado por el giro en la posición de otros líderes europeos de su espectro político. El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ha descrito los ataques a Irán como ilegales, marcando un claro cambio de posición de su país. Previamente, el canciller Friedrich Merz y el ministro de Defensa, Boris Pistorius, también expresaron su oposición a la guerra, subrayando que 'esta no es nuestra guerra'. Con diferentes matices, la guerra ha sido repudiada por países como Francia, Reino Unido, Canadá, y la mayoría de los países europeos, incluida , representante de la política exterior de la Unión Europea. El presidente francés, , ha catalogado la guerra de 'fuera del derecho internacional'.





