El líder de Vox, Santiago Abascal, se enfrenta a un momento crucial en su carrera política, con dos frentes abiertos que ponen en entredicho su liderazgo. Por un lado, el creciente descontento interno de críticos como Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega-Smith y Juan García-Gallardo, que cuestionan su estrategia y gestión. Por otro, las negociaciones con el Partido Popular (PP) en varias comunidades autónomas, que Abascal considera una maniobra para debilitar a Vox.
En el Congreso de los Diputados, Abascal lanzó una dura crítica contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y aprovechó para enviar un mensaje al PP, al que acusa de estar detrás de la operación en su contra. "Aunque el señor Feijóo siga ocupado desde el año 2023 en destruir la alternativa, acabará llegando a España un Gobierno patriótico", afirmó, en referencia al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El presidente del Gobierno, por su parte, respondió con acusaciones contra Abascal, asegurando que su asesor, Kiko Méndez-Monasterio, cobra 27.000 euros al mes. Vox negó tajantemente esta información y aseguró que el sueldo de Méndez-Monasterio es equiparable al de un diputado.
Mientras tanto, el secretario general del PP, Miguel Tellado, se reunió en Mérida con dirigentes de Vox para negociar la investidura de la presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola. Aunque se habló de un posible acuerdo, ambas partes lo desmintieron.
En el cuartel general de Vox, se convencen de que existe una concertación entre la cúpula del PP y los críticos de Abascal, que se vehicula a través de filtraciones y participaciones en medios conservadores. Señalan concretamente a Tellado y Espinosa de los Monteros como responsables de esta estrategia.





