La posición del Partido Popular sobre la guerra en Oriente Próximo ha generado un intenso debate en la esfera política española. Esta semana, Alberto Núñez Feijóo ha expresado claramente su rechazo a la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, enfatizando que 'no a la guerra' es la postura del partido. Sin embargo, esta declaración ha llegado después de un período de tres semanas y media de cierta ambigüedad, lo que ha permitido al PSOE mantener una posición de rechazo al conflicto, que cuenta con el apoyo de siete de cada diez españoles.
La guerra en cuestión ha sido calificada de ilegal debido a que se ha iniciado de forma preventiva y sin un ataque previo de Irán contra intereses estadounidenses. Además, su eficacia es cuestionable, ya que el régimen iraní sigue siendo fuerte y está en el poder. Para España, este conflicto resulta peligroso, con un costo estimado de 5.000 millones de euros en pérdidas para los empresarios españoles debido al alza de los precios.
La decisión de Feijóo podría estar influenciada por el cambio de postura de otros líderes europeos de su espectro político. El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, ha descrito los ataques a Irán como ilegales, marcando un claro giro en la posición de su país. Previamente, el canciller Friedrich Merz y el ministro de Defensa, , expresaron su oposición a la guerra, enfatizando que 'esta no es nuestra guerra'.





