El partido de Santiago Abascal ha vuelto a demostrar que controla el ritmo de las negociaciones con el PP, pese a que los populares creían que el resultado de las elecciones en Castilla y León aceleraría los acuerdos. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, había marcado un límite temporal a Vox para cerrar los acuerdos antes del 1 de abril, pero parece que este plazo será superado.
La sensación en el PP es que Vox está estirando las conversaciones y que va a superar el plazo fijado por Feijóo para demostrar que tiene el control del reloj político. "No tienen prisa para negociar", admiten en los territorios del PP. La incertidumbre es total sobre cuándo Vox desbloqueará los pactos.
El calendario político preocupa al PP porque amenaza con enturbiar la campaña de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. El candidato del PP, Juan Manuel Moreno Bonilla, aspira a revalidar su mayoría absoluta, pero no la tiene garantizada y cualquier impacto nacional podría ser decisivo.
En Vox, confirman que los tiempos van para largo y que el acuerdo en Extremadura, el más avanzado, no estará listo justo después de la Semana Santa. "Queda mucho", enfatiza un dirigente del núcleo duro de Abascal. El PP de Extremadura insiste en que el pacto está hecho "al 98%", pero Vox no confirma esta información.
El control de los tiempos es clave en política, y el calendario que Vox impone al PP preocupa a los populares. La pregunta es si Vox quiere alejar los acuerdos de la campaña andaluza o ir hasta el final en Extremadura y Aragón para cerrar un acuerdo y cortocircuitar la línea de ataque del PP.





