La banda de música Goig está revolucionando la forma en que se experimenta la espiritualidad rural a través de la música. Con su primer disco homónimo, publicado recientemente, el grupo busca fusionar la tradición y la naturaleza para crear una experiencia única y emotiva. Los gozos, canciones populares que se cantan a santos o para hacer peticiones a la Virgen, son el eje central de su proyecto.

Hace unos meses, Goig publicó su álbum debut, que combina gozos originales con canciones propias, poesía y voces de personas mayores que han ayudado a recuperar melodías. La espiritualidad rural que evocan es a la vez religiosa y animista, y se nutre de la naturaleza, los mitos y la tradición. En sus conciertos, que ya han llevado a cabo una veintena, especialmente en ermitas y pequeños pueblos, reivindican la importancia del campesinado y la conexión con la tierra.

«Sin agua no hay trigo ni pan. Sin campesinado aquí nadie comería», afirman en sus actuaciones. Recientemente, se presentaron en el Monasterio de Sant Llorenç de Morunys, en el claustro de su monasterio benedictino. Los tres componentes del grupo, Elena Ribera, Ramon Franch y Laia Tatjé, se colocaron bajo un gran tejado de tres ramas, y el público les escuchó con atención hasta que las alarmas de protección civil interrumpieron el concierto.

A pesar de los imprevistos, el grupo sigue adelante con su proyecto, que nació en 2022, durante una sequía, cuando un grupo de amigos se reunieron en la ermita de la Virgen del Remedio para pedir que lloviera. Allí escucharon cantar por primera vez a Dolors Codina, y eso inspiró a Elena y Ramon a investigar más y crear el grupo.

La cantante Elena Ribera se acompaña de una pedalera de loops, mientras que Ramon Franch toca la guitarra, tambores con piel de cabra y una azada microfonada. Laia Tatjé, teclista y bailarina, completa el grupo. En sus conciertos, el escenario suele estar presidido por una cesta de mimbre que parece un solo luminoso.

El disco de Goig también cuenta con colaboraciones de otras artistas, como Anna Ferrer y Alba Careta, y se ha editado en vinilo. Se puede adquirir en los locales de Panaderos de Cardona y a través de su web. El concierto en Sant Llorenç de Morunys fue parte del ciclo Mujeres de humo y agua, y concluyó con «Goigs de la memòria», una canción que reivindica la vida lenta y sirve de manifiesto final.

En sus actuaciones, también se pueden escuchar las voces de personas mayores, como el abuelo Jaume Solé, que canta un pedazo de caramella que dice que «entre los pueblos y naturaleza haya siempre hermandad». La abuela de Elena es de Clariana de Cardener, y su tatarabuelo de Cambrils de la Montaña, en Odèn. En el concierto, recuerdan cómo tuvo que irse a Barcelona para dar pecho, y presentan «La nodriza», una canción de cuna que les cantó una prima de la madre de Elena.

La banda Goig sigue adelante con su proyecto, que busca fusionar la música y la espiritualidad rural para crear una experiencia única y emotiva. Con su disco debut y sus conciertos en ermitas y monasterios, están poniendo en valor la tradición y la naturaleza, y reivindicando la importancia del campesinado y la conexión con la tierra.

María Jose Madrid Gómez
María Jose Madrid Gómez

Corresponsal Política

Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.

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