La última creación cinematográfica de Zhang Yimou, uno de los directores más destacados de China, ha generado un gran interés en el país asiático. Aunque no ha logrado atraer a masas históricas al cine ni ha cosechado éxitos arrolladores de crítica, la película 'Scare Out' (título en inglés) sí revela mucho sobre la visión que Pekín tiene para el séptimo arte. Esta producción, realizada bajo la guía del Gobierno chino, subraya la preocupación de Pekín por trasladar al gran público cuestiones de seguridad nacional en tiempos de rivalidad militar y tecnológica con Estados Unidos.
La trama de 'Scare Out', también conocida como 'Jingzhe Wusheng' o 'El silencioso despertar de los insectos', se desarrolla en la ultratecnológica megalópolis de Shenzhen, el Silicon Valley chino. La historia sigue a un grupo de agentes de inteligencia de la República Popular que intentan desenmascarar a un topo infiltrado en sus filas que trafica con secretos militares que podrían darle a China ventaja en un futuro conflicto.
La película muestra un espectacular despliegue de avances técnicos para pescar a los malos, y aunque no menciona la nacionalidad de la red de espionaje extranjera que ha logrado corromper a uno de los agentes del gigante asiático, queda claro que son occidentales y hablan en inglés. 'Scare Out' es un ejemplo de las obras de 'melodía principal', superproducciones respaldadas por el Estado, concebidas para fomentar el orgullo nacional, la ideología del Partido Comunista chino y el patriotismo.
Estas producciones son una parte fundamental de la cartelera china y siempre es interesante verlas, porque cuentan mucho sobre el ideario que el Gobierno busca proyectar sobre sus ciudadanos. 'Scare Out' ha sido directamente concebida bajo la guía del Ministerio de Seguridad del Estado (MSE), encargado de los servicios de contrainteligencia. La película nace en un momento de intensa rivalidad militar y tecnológica entre China y Estados Unidos.
En los últimos años, las autoridades de Pekín han dado muestras de una creciente preocupación por el asunto del espionaje. En 2023, expandió el alcance de su ya amplia ley de contraespionaje y el MSE comenzó a publicar historias de espías, que se pueden leer como advertencias, a través de una cuenta de Wechat (el WhatsApp chino) para amplificar su llegada al ciudadano.
El Gobierno parece haber quedado satisfecho con la nueva obra de Zhang Yimou, que se estrenó el mes pasado coincidiendo con las vacaciones del Año Nuevo Lunar. La película ha dado pie incluso a la celebración de un seminario en la sede del Diario del Pueblo, órgano de propaganda del Partido Comunista, titulado 'De la pantalla a la defensa mental: construyendo una línea de defensa popular para la seguridad nacional'.
En el evento se debatió sobre 'el valor contemporáneo de la película y su relevancia práctica en el fortalecimiento de la defensa popular para la seguridad nacional y la promoción de la educación en seguridad nacional para todos los ciudadanos'. El simposio reunió a figuras del cine, del Gobierno y de la lucha policial.
La lucha anticorrupción en China se ha convertido en un asunto de primer orden desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2012. Y ese ambiente permea también en la película. En ella, el agente chino vendido a los occidentales reflexiona sobre lo duro que es abandonar el lado oscuro de la corrupción, cuando uno está ya pringado.
La trama guarda cierto paralelismo con la actualidad, como la historia de Zhang Youxia, el general de mayor rango de China que fue relevado en enero acusado oficialmente de corrupción, en realidad habría sido purgado por filtrar secretos del programa nuclear chino a Estados Unidos.
'Scare Out' no es la típica película de Zhang Yimou, que en otra época rompía tabúes en la pantalla y navegaba por asuntos sensibles como los estragos de la Revolución Cultural. Zhang pertenece a una generación de directores que, aun dentro del establishment, lograron hacer películas en relativa libertad y en ocasiones críticas hasta cierto punto con el sistema.
A sus 75 años, Zhang logró fama internacional tras el Oso de Oro en Berlín por 'Sorgo Rojo' (1987). Con '¡Vivir!', un durísimo retrato de las penurias de los primeros años de la China comunista, recibió el premio especial del jurado de Cannes en 1994, pero no se estrenó en su país.
'Scare Out', tras un mes en salas, queda lejos de batir registros, con 1.300 millones de yuanes (163 millones de euros). Quizá se deba a cierto hastío ante un esquema demasiado obvio: a la película se le ven enseguida las 'intenciones originales', y los espectadores le conceden un seis sobre diez en Douban, web china de referencia para valoraciones de películas y libros.