España se ha convertido en uno de los principales escenarios para las pruebas de ultrafondo, una disciplina que combina la pasión por el ciclismo con la esencia de la aventura y la autosuficiencia. Esta especialidad, que ha ido ganando popularidad en los últimos años, seduce a aquellos que buscan experiencias únicas y desafiantes, con un alto grado de compromiso e incertidumbre.
El francés Sofiane Sehili, una de las figuras destacadas del ciclismo de ultradistancia, se encontró en una situación límite durante su intento de batir el récord mundial de la travesía de Eurasia. Con un recorrido de 18.000 kilómetros entre Lisboa y Vladivostok, Sehili se acercó peligrosamente a lograr su objetivo, pero finalmente se vio obligado a cruzar la frontera entre China y Rusia en tren, después de que se le prohibiera hacerlo en bicicleta. La emoción y la adrenalina lo llevaron a tomar una decisión arriesgada, cruzando ilegalmente la frontera, lo que le costó 50 días en un calabozo antes de ser deportado.
El ultraciclismo es un deporte que se mantiene al margen de la competición tradicional, con una esencia más cercana al alpinismo que al ciclismo de élite. Se trata de una experiencia que busca revivir los orígenes del Tour, con largas distancias y caminos sin asfaltar. Los participantes se enfrentan a desafíos extremos, con un alto grado de incertidumbre y libertad. En España, se organizan varias pruebas de referencia, como la Basajaun, la Transibérica, la y la , entre otras.





