El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado este lunes su optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán, describiendo al actual régimen iraní como "nuevo y más razonable". Sin embargo, también ha lanzado una advertencia severa sobre las consecuencias de no llegar a un acuerdo pronto. Según Trump, su país está manteniendo conversaciones serias con el régimen iraní, aunque ha subrayado que un acuerdo no está garantizado.

En una declaración, Trump ha destacado que se han logrado "grandes avances" en las negociaciones con Irán, pero ha expresado dudas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo en el corto plazo. La suspensión de los ataques contra las centrales eléctricas a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz está a punto de expirar. "Si por alguna razón no se llega a un acuerdo pronto, lo cual es probable, y si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente, Estados Unidos tomará medidas drásticas", ha advertido Trump.

El presidente estadounidense ha amenazado con destruir las centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark, desde donde Irán exporta la mayor parte de sus hidrocarburos. Además, ha mencionado que "posiblemente" también destruirán las plantas desalinizadoras, que hasta ahora no han sido objetivo de ataques. Trump ha justificado estas posibles acciones como una represalia por las acciones del régimen iraní durante los últimos 47 años.

Las autoridades iraníes han negado nuevamente haber tenido contactos directos con el Gobierno de Estados Unidos. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, ha confirmado que ha habido comunicaciones a través de terceros, pero ha criticado las propuestas iniciales de Washington como poco razonables.