La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, recibió un par de rosas de parte de un compañero socialista, un gesto que contrastó con la intensa actividad política que ha vivido esta semana. El anuncio de la convocatoria electoral por parte de Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, el lunes por la tarde, fue solo el inicio de una serie de movimientos en el tablero político andaluz.

La decisión de Moreno de convocar elecciones para el 17 de mayo fue tomada tras una serie de reuniones y consultas internas, y aunque solo un reducido grupo de personas estaba al tanto de sus planes, los más avisados comenzaron a hacer conjeturas sobre sus intenciones. Mientras tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez se apresuró a tomar medidas para tratar de evitar que el PSOE se hundiera por debajo de los 30 diputados en Andalucía, un umbral que ya rozó en 2022.

María Jesús Montero asumió el reto de liderar la campaña del PSOE en Andalucía, un desafío complicado dado el desgaste que ha sufrido el partido en la región. Las encuestas no son favorables para los socialistas, que podrían caer por debajo de los 30 diputados, e incluso perder la segunda plaza en algunas provincias en favor de Vox. En este contexto, Montero se enfrenta a una campaña polarizada y difícil, en la que deberá hacer frente a una imagen denostada en la región.

En Andalucía, Montero ha sido objeto de críticas y burlas, que la han convertido en un meme. Desde su acento andaluz hasta sus gestos y ademanes, todo ha sido utilizado para ridiculizarla. El PP ha sido especialmente activo en este sentido, aprovechando el descontento con el Gobierno de Sánchez y su política de financiación autonómica. A pesar de que Montero ha presentado propuestas favorables a Andalucía, como una quita de deuda y un modelo de financiación, no ha podido contrarrestar eficazmente el discurso del PP.