En la plaza Maragall de Bellaterra, un grupo de vecinos se reúnen para discutir sobre el futuro de su urbanización. La controversia sobre si Bellaterra debe pertenecer a Cerdanyola del Vallès o a Sant Cugat ha generado un bloqueo administrativo que afecta a un proyecto de viviendas impulsado por un grupo de residentes. El proyecto busca construir 150 viviendas nuevas, algunas de ellas a precios asequibles para jóvenes.

La iniciativa, liderada por un grupo de vecinos que se unieron en una comunidad de bienes, tiene como objetivo proporcionar viviendas asequibles para jóvenes y evitar la construcción de más chalés de lujo en la zona. Sin embargo, el proceso de aprobación se ha detenido debido a la incertidumbre sobre la adscripción de Bellaterra a uno u otro municipio.

"A mí me da igual de dónde seamos, lo que importa es que se desbloquee esto para que los jóvenes puedan tener un lugar para vivir", afirma Paco Bernal, uno de los vecinos impulsores del proyecto. Por su parte, Josep Riart, arquitecto y también impulsor del proyecto, explica que la idea es "garantizar vivienda para nuestros hijos y gente joven que se quiere quedar aquí, en lugar de que se terminen construyendo más chalés elitistas".

El proyecto prevé la construcción de viviendas en bloques de un máximo de cuatro plantas, con un total de 150 unidades, algunas de ellas reservadas para vivienda de protección oficial. El precio de las viviendas sería inferior al del mercado, rondando los 310.000 o 320.000 euros para un piso de 90 metros cuadrados.