La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha puesto en marcha una operación especial de seguridad vial durante la Semana Santa, con el objetivo de reducir al máximo los accidentes en unas fechas en las que se esperan hasta 17 millones de desplazamientos. El año pasado, en estas mismas fechas, se produjeron 26 siniestros viales que se cobraron la vida de 27 personas, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Durante los días de mayor tráfico, la Guardia Civil utilizará radares móviles camuflados que funcionarán en movimiento para detectar a los conductores que infrinjan los límites de velocidad. Estos radares serán más habituales en las vías de alta capacidad de vehículos, como autovías y autopistas, en las que es más fácil alcanzar velocidades más altas. En concreto, se hará hincapié en la A-66, la denominada ruta de la plata, entre Gijón y Sevilla, la A-3, la autovía de Valencia, y la A-6, Madrid-A Coruña.
La Guardia Civil también incrementará los controles de alcohol y drogas de manera aleatoria durante los días intermedios de la Semana Santa y a cualquier hora del día, con especial refuerzo durante las noches. Fuentes de la Agrupación de Tráfico explicaron que se ha comprobado que muchos conductores ingieren estas sustancias o toman alguna bebida alcohólica confiados de que, al tratarse en general de trayectos generalmente cortos, no existe problema y no les afecta a la hora de ponerse al volante.





