La crisis en el estrecho de Ormuz revela la vulnerabilidad de la economía digital ante interrupciones en el suministro de energía y materias primas críticas. La inteligencia artificial, lejos de ser una entidad abstracta, depende de infraestructura física y logística compleja.
La guerra en el Golfo no solo afecta los flujos comerciales, sino también la percepción de que el capitalismo se ha emancipado de sus servidumbres materiales. El estrecho de Ormuz, crucial para el comercio mundial, ha demostrado que la geografía sigue siendo fundamental.
La Dependencia de la Energía y el Transporte
La atención se centra en el petróleo, pero la cuestión va más allá. La interrupción en una ruta marítima crítica como Ormuz afecta no solo el precio de la energía, sino la previsibilidad del sistema económico en su conjunto. La estabilidad de la economía digital depende de la seguridad y eficiencia en el transporte y suministro de energía.
La importancia del estrecho de Ormuz se comprende mejor al considerar Ras Laffan, el gran centro gasista de Qatar. Los ataques allí han impactado la capacidad exportadora de gas natural licuado y productos como el helio, esenciales para la fabricación avanzada.
La Vulnerabilidad de la Inteligencia Artificial
La inteligencia artificial se presenta como una revolución inmaterial, pero en realidad depende de una infraestructura física compleja y vulnerable. Requiere electricidad abundante, centros de datos, sistemas de refrigeración, chips de última generación y materiales ultrapuros.





