La guerra en Irán ha reactivado los temores de una crisis energética en Europa, apenas cuatro años después de la invasión rusa de Ucrania. El conflicto ha llevado a un aumento en los precios de la energía, afectando a los consumidores durante sus vacaciones de Semana Santa con la gasolina más cara de los últimos años. España, sin embargo, ha registrado el precio de la electricidad más barato de Europa, a excepción de los Países Nórdicos.
Diferencias en la matriz energética
La razón detrás de esta diferencia se encuentra en la mayor capacidad eólica y solar de España, que ha aumentado en 50 GW desde 2019. Esto ha reducido la influencia del gas en la formación del precio de la electricidad. El gas acumula un alza del 70% desde el 28 de febrero, pero su impacto en los precios mayoristas españoles es menor debido a la diversificación de fuentes de generación.
Impacto estacional en los precios
La protección que ofrece la mayor penetración de renovables en España es estructural, pero también estacional. Los meses de abril, mayo y junio suelen tener precios bajos debido a la mayor producción de renovables. Sin embargo, a partir de finales de junio, los precios aumentan debido a la menor eficiencia de los paneles solares y el aumento de la demanda.
Desafíos en la transición energética
A pesar de los avances en renovables, España sigue dependiendo en un 70% de combustibles fósiles para su suministro energético. La transición energética es un desafío pendiente, con objetivos como alcanzar los 5,5 millones de vehículos eléctricos en 2030. La dependencia de combustibles fósiles también se refleja en los precios, aunque España se sitúa ligeramente por debajo de la media europea en gas y carburantes.





