La semana pasada, más de 10.000 asistentes se reunieron en la principal cita anual del sector del petróleo y el gas en Houston. Sin embargo, pese al conflicto en el Golfo, los mercados financieros parecen no reflejar la perturbación que ya se ha producido. Los ejecutivos del sector reciben pocas señales fiables que les animen a invertir en la ampliación de nuevos suministros.
La demanda de energía, un factor fijo a corto plazo
La demanda de energía es en gran medida fija a corto plazo, ya que las ciudades y la industria modernas no pueden simplemente desconectarse. Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra Irán, lo que ha llevado a una escalada de hostilidades que ha dañado importantes infraestructuras de petróleo y gas, los precios han subido en algunos mercados. Un productor podría vender gas a más de 20 dólares por millón de BTU en Asia.
Precios dispares en diferentes mercados
Sin embargo, los precios al contado en un centro clave de la cuenca del Pérmico, en Texas, se sitúan en -2,60 dólares. El problema es que la oferta también es fija. Los oleoductos, las instalaciones de licuefacción y los buques de transporte no se pueden construir de la noche a la mañana por capricho. Esto da lugar a anomalías generalizadas en el mercado.





