La consejera delegada de Too Good To Go, Mette Lykke, lidera la lucha contra el desperdicio alimentario con una aplicación que conecta a restaurantes y supermercados con consumidores dispuestos a rescatar excedentes a precio reducido. Con 130 millones de usuarios y más de 500 millones de comidas salvadas, Lykke confía en que la nueva ley española contra el desperdicio marque el camino en un mundo donde el 40% de los alimentos producidos acaba en la basura.
El desperdicio alimentario: un problema global
La empresa de Lykke es un llamado unicornio, una de las start-ups más exitosas de Europa. Opera en 21 países y ha salvado más de 500 millones de comidas. A pesar de esto, el desperdicio alimentario sigue siendo un problema grave: se desperdician alimentos por valor de un billón de euros al año. Lykke considera que este derroche es la gran anomalía de nuestro tiempo.
La nueva ley española contra el desperdicio
La nueva ley española contra el desperdicio entra en vigor este viernes. Lykke se muestra satisfecha con esta normativa, que obligará a las grandes superficies a trabajar con organizaciones sociales para donar alimentos y a contar con un plan claro para reducir el despilfarro. En España se desperdician varios millones de toneladas de comida al año.
¿Por qué se desperdicia tanta comida?
Lykke explica que el desperdicio alimentario se produce en toda la cadena de suministro. No hay una solución única ni una sola medida capaz de arreglarlo. En España, alrededor del 40% del desperdicio se produce en los hogares, pero el consumidor nunca es el único responsable. Están los comercios, la restauración, la producción y, por supuesto, los líderes políticos.





