En la era digital, una queja común resuena en todas partes: '¿Qué está pasando con el mundo?'. Esta sensación de desesperanza es comprensible, dado que en Occidente, la ignorancia parece haber reemplazado a la ilustración. Al despertar, nos bombardean con imágenes que buscan conmovernos, como la de un burro que corre hacia su dueño. Pero, ¿es esto realmente lo que queremos ver al empezar el día?

La crítica a la sociedad contemporánea

La queja sobre el estado del mundo no es nueva. Se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando las luces de la Razón comenzaron a perder terreno. Fue en ese momento cuando surgieron voces críticas como la de Flaubert, quien advirtió que el mundo se volvería 'tremendamente imbécil y muy aburrido'. El auge del 'hombre de negocios' y la pérdida de valor por la reflexión y el estudio contribuyeron a esta percepción.

El papel de la educación en la sociedad

En mi experiencia, recuerdo aulas escolares controladas por individuos que se oponían al pensamiento y al estudio. En lugar de hablar sobre el odio de clases, se enfatizaba el odio hacia aquellos que destacaban académicamente. Esta mentalidad ha perdurado y ahora se refleja en un mundo donde la escritura literaria parece ser vista como una práctica socialmente improductiva.

La importancia de la escritura literaria

La escritura literaria es como la dignidad interior que nadie puede arrebatar, según Lea Ypi en su libro 'Indignidad'. Esta autora parece estar permanentemente conectada al 'modo optimismo cultural'. Recientemente, propuso en París que debemos reconectar con las luchas de la Ilustración para abordar las tensiones entre opresión y libertad.