El Parlamento Europeo ha aprobado recientemente un reglamento sobre retornos que ha generado preocupación entre los defensores de los derechos humanos. La normativa permite a los Estados miembros deportar a migrantes a centros en terceros países con los que haya acuerdo previo.

Un enfoque que preocupa

Este enfoque ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos y partidos políticos progresistas. La regulación también introduce sanciones para los migrantes que no cooperen activamente en su retorno, como la retirada de prestaciones sociales o permisos de trabajo.

La eurodiputada Alma Ezcurra, del Partido Popular, defendió la normativa como un paso hacia un sistema migratorio legal y ordenado. Sin embargo, otros críticos argumentan que la regulación va en la dirección opuesta al reconocimiento de derechos a los migrantes.

Impacto en la política europea

El reglamento ha sido visto como un intento de normalizar percepciones y conceptos siniestros de la extrema derecha. La política de retornos se ha convertido en un tema polarizador en la Unión Europea.

Algunos de los aspectos más preocupantes del reglamento incluyen:

  • La posibilidad de deportar a migrantes a centros en terceros países sin garantías de respeto a los derechos humanos.
  • La introducción de sanciones para los migrantes que no cooperen activamente en su retorno.

Un orden europeo basado en derechos