El protocolo aprobado entre el Gobierno, la Conferencia Episcopal Española (CEE), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y el Defensor del Pueblo para indemnizar a las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia ha sido recibido con críticas. Miguel Hurtado, víctima de abusos en Montserrat, destaca que es positivo tener un mecanismo de reparación gestionado por el Estado y financiado por la Iglesia.

Críticas al Protocolo de Reparación

Hurtado critica que no se fije un baremo objetivo para las indemnizaciones, lo que hace que el proceso sea poco garantista y transparente para las víctimas. Considera que la ausencia de baremos de indemnización es un punto negativo y que habría sido mejor un baremo ambicioso como el irlandés.

La decisión de no incluir una horquilla de indemnización puede reducir la factura de la pederastia clerical para la jerarquía católica. Hurtado también lamenta que las víctimas solo tengan un año para pedir la indemnización, lo que considera insuficiente.

El Caso de Miguel Hurtado

Miguel Hurtado es la primera víctima que denunció los abusos sexuales cometidos por el monje Andreu Soler en la Abadía de Montserrat a finales de los noventa. Los hechos fueron encubiertos durante décadas hasta que Hurtado los hizo públicos en enero de 2019.

Hurtado se incorporó al movimiento scout de la abadía a finales de los noventa y fue víctima de abusos cuando tenía entre 15 y 16 años. El monje Soler, fundador del movimiento scout, fue responsable durante cuatro décadas y murió en 2008 sin ser denunciado.