El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha solicitado la renuncia del comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), Carlos Fernando Silva, tras un enfrentamiento público sobre las causas del accidente del avión militar que dejó 69 muertos. El incidente ocurrió en un Consejo de Ministros televisado, donde Petro criticó la antigüedad del avión, mientras Silva defendió su vida útil.
Diferencias en la evaluación del accidente
Petro consideró que la aeronave, fabricada hace más de cuatro décadas, era un factor clave en el accidente, y criticó a su antecesor por adquirirla e indirectamente a Estados Unidos por donar aviones obsoletos. Silva, con más de 8.000 horas de vuelo, corrigió al presidente, explicando que el aparato tenía cerca de 20.000 horas de vuelo disponibles, lo que le daba una vida útil de casi 40 años adicionales.
Reacciones y consecuencias
La discusión fue frontal y pública, y millones de colombianos fueron testigos del choque entre ambos. La decisión de Petro no se debe directamente al accidente, cuyas causas siguen bajo investigación, sino a la forma en que Silva manejó su intervención. El entorno presidencial considera que el comandante desaprovechó un espacio para respaldar la necesidad de modernizar la flota aérea militar.
El papel del Ministerio de Defensa
El Ministerio de Defensa, dirigido por Pedro Sánchez, antiguo comandante de la FAC, niega conocer la decisión de Petro de pedir la renuncia de Silva. La petición oficial de renuncia debe ser tramitada por el DAPRE, Departamento Administrativo Presidencia de la República. Petro designó a Silva como comandante el pasado 27 de diciembre, y su cese aún está en el aire.





