Marisa Delgado, una ingeniera industrial de 29 años, dejó su carrera en diseño de trenes para perseguir su pasión por el muay thai. Con un resultado destacado en el Mundial, su familia la apoya en su nueva trayectoria. Delgado venció a la campeona de Asia y cayó ante la favorita, Fatma Ceken, para finalizar entre las ocho mejores del mundo en la categoría de menos de 51 kilos.
El camino hacia el muay thai
Delgado siempre fue una estudiante aplicada, con una afición por tocar el piano. Sin embargo, después de trabajar en proyectos en Egipto, Colombia y Arabia Saudí, descubrió su pasión por el muay thai. Comenzó entrenando con un saco en casa, viendo vídeos de YouTube y, finalmente, se unió al Sukhothai Boxing Club de Martos bajo la dirección de Sebastián Ardelean.
De la ingeniería al ring
En apenas un año, Delgado se convirtió en campeona de Andalucía y de España, lo que la llevó a competir en el Mundial. Aunque sufrió una lesión que la obligó a guardar reposo, su familia la apoyó en su decisión de seguir adelante con su carrera en el muay thai. Ahora, Delgado ha pedido una excedencia en su empleo y se ha lanzado a por todas en las artes marciales.
El apoyo de la familia y las redes sociales
Delgado cuenta con el apoyo de su familia, que inicialmente se reía de su decisión, pero ahora la anima a seguir adelante. También ha ganado seguidores en las redes sociales, donde comparte su vida en el muay thai y enseña su entrenamiento. Aunque no gana nada del deporte, sus seguidores la apoyan y algunos incluso le piden que deje de dar golpes y vuelva a tocar el piano.





