La R3 de Rodalies, una de las líneas de tren más antiguas de Cataluña, se ha convertido en una línea casi fantasma debido a la infrafinanciación histórica y las obras de desdoblamiento de la vía única que se alargarán hasta 2027. El servicio se restableció parcialmente en marzo, pero los usuarios se han acostumbrado a tomar autobuses gratuitos. La estación de La Garriga, punto de inicio de la línea, está casi vacía.

La situación actual de la R3

La línea R3, que conecta Barcelona con Ripoll, ha estado en obras intermitentes durante más de dos años. El tramo de Mollet del Vallès hasta El Figaró y de Parets del Vallès a La Garriga han sido objeto de trabajos de desdoblamiento de la vía. Aunque el servicio se ha restablecido entre La Garriga y Ripoll, los usuarios son escasos. Solo cuatro personas viajan desde El Figaró y cuatro estudiantes hacia Vic.

Problemas con el servicio

Los pasajeros se enfrentan a problemas como la inseguridad de los horarios, las incidencias y la falta de información. Los autobuses que sustituyen al tren en algunos tramos paran en todos los pueblos, lo que aumenta el tiempo de viaje. Un trayecto que normalmente dura 40 minutos en tren, puede tardar hasta una hora y cuarto en autobús. La gente prefiere tomar el autobús, que para en todas las estaciones, a pesar de que el tren es más rápido.

La experiencia de los usuarios

Lourdes Castro, una usuaria diaria, comenta que 'el autobús para en todas las estaciones y tarda más que el tren'. Aunque el servicio alternativo por carretera está disponible, la gente sigue prefiriendo el autobús debido a la gratuidad y la comodidad. Los usuarios también se quejan de las reducciones de velocidad impuestas por Adif, que afectan la smoothness del viaje.