La A-2, también conocida como la Autovía del Nordeste, es una de las rutas más vigiladas en España durante los desplazamientos masivos. Conecta Madrid con la frontera francesa pasando por ciudades como Zaragoza y Barcelona. Antes de viajar hacia Cataluña en Semana Santa, es fundamental conocer que esta autovía cuenta con hasta 34 radares a lo largo de su recorrido.
Radares en la A-2: Un control exhaustivo
Del total de dispositivos, 14 están gestionados por la Dirección General de Tráfico en el tramo que va de Madrid a Zaragoza, mientras que el resto dependen del Servei Català de Trànsit en territorio catalán. Esta división implica diferentes criterios de gestión, aunque todos persiguen reducir la velocidad, mejorar la seguridad y disminuir la siniestralidad.
Un radar de velocidad en una carretera (Fuente: El Periódico)
Radar que controla la velocidad / Archivo
El recorrido suele arrancar en la M-40, donde se encuentra uno de los radares más activos del país, ubicado en el kilómetro 20,2 cerca de Mercamadrid. Este punto destaca por un cambio puntual en el límite de velocidad, que baja a en una zona donde muchos conductores circulan por encima de esa cifra, generando un elevado número de multas y sanciones.
Al incorporarse a la A-2, otro punto conflictivo aparece en el kilómetro 15, a la altura de Alcobendas. En este tramo, el límite también desciende a 80 km/h, y aunque está señalizado con antelación, muchos conductores no ajustan su velocidad a tiempo. Este comportamiento, habitual en trayectos largos, provoca un incremento de las infracciones y convierte este radar en uno de los más activos de toda la vía.
A medida que la autovía se adentra en la provincia de Guadalajara, el tráfico se vuelve más fluido y aumenta la tentación de acelerar. En este tramo existen varios radares fijos en puntos estratégicos, lo que ha convertido a Castilla-La Mancha en una de las regiones con mayor número de sanciones.
La importancia de la adaptación
La provincia de Zaragoza concentra el mayor número de radares dentro del tramo gestionado por la DGT, con varios dispositivos distribuidos a lo largo de la A-2. En estos puntos se repite un patrón común: largas rectas con límites de 120 km/h que descienden de forma puntual a 100 km/h.
Mayor control en Cataluña
Al entrar en Cataluña, el número de radares se incrementa de forma notable, situando a esta comunidad como la que tiene mayor densidad de controles de velocidad en España. Con cientos de dispositivos operativos, el nivel de vigilancia es constante, lo que se traduce en un elevado número de sanciones cada año.
Algunos puntos destacan especialmente, como:
El radar de tramo en la AP-7 a la altura de Santa Perpètua de Mogoda
El ubicado en la Avenida Meridiana de Barcelona
La clave para evitar multas
En ambos casos, el factor determinante es el mismo: una reducción del límite de velocidad en zonas donde el conductor no percibe un mayor riesgo. Este patrón se repite en todo el corredor Madrid-Cataluña, uno de los ejes con mayor control de Europa, donde la clave para evitar multas es anticiparse a los cambios y mantener la atención constante.
La A-2 es un ejemplo claro de cómo la vigilancia constante puede influir en la conducción y la seguridad vial. Los conductores deben estar atentos a los cambios en los límites de velocidad y ajustar su conducción en consecuencia para evitar sanciones y, lo más importante, garantizar la seguridad en la carretera.